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la naturaleza

bblinda @ 20:33

Naturaleza

El cóctel de elementos geográficos que confluyen en Canarias ha otorgado a las Islas el mayor de sus tesoros, la Naturaleza. Los dones de los volcanes, la especial situación en el globo terráqueo y el clima marcado por los alisios han originado un entorno natural privilegiado y objeto de estudio.

Con 145 Espacios Naturales Protegidos, el 40% de la superficie del Archipiélago se encuentra amparada bajo alguno de los distintos grados de protección establecidos por la Ley de Espacios Naturales de Canarias y en ellos residen especies de flora y fauna igualmente singulares.

Asimismo, el entorno marino guarda un patrimonio natural único, con multitud de especies autóctonas. Pero no sólo la superficie terrestre y las aguas archipielágicas son únicas y dignas de protección, también lo es su cielo claro. Tierra, mar y cielo compenetrados componen un equilibrado y frágil cuadro natural sobre el que se asienta la vida en Canarias, un cuadro que nos habla del pasado y del que depende el futuro.

Jardines botánicos en Canarias

Canarias tiene dos Jardines Botánicos: el Viera y Clavijo, en Gran Canaria, y el Jardín de Aclimatación de La Orotava, en Tenerife. Ambos ofrecen una excelente muestra de la flora canaria. En el resto de las Islas, existen otros espacios naturales dedicados a mostrar la singularidad de la vegetación del Archipiélago, pero los dos citados son los más completos y reconocidos internacionalmente.

Jardín Botánico de Puerto de la Cruz

Creado en la última década del siglo XVIII con la idea de aclimatar plantas de los diferentes lugares del mundo, el hoy conocido como Jardín Botánico de Puerto de la Cruz nació en realidad como Jardín de Aclimatación de La Orotava. Posee importantes colecciones de plantas tropicales y subtropicales de interés económico y ornamental.

La influencia de Alonso de Nava y Grimón y Benítez de Lugo determinó el nacimiento, consolidación y desarrollo posterior del Jardín. El Rey Carlos III encargó en 1788 por Real Orden al VII Marqués de Villanueva del Prado la creación del Jardín. El proyecto se redactó en 1790 y poco después comenzaron la obras de construcción, dirigidas por el arquitecto Nicolás Eduardo. Acabarían dos años después, en 1792.

La muerte de Alonso de Nava, su principal valedor, en 1832, ralentizó el proceso de crecimiento del Jardín, que, pese a todo, logró sobrevivir y fue convirtiéndose en un centro de referencia para los investigadores de la vegetación canaria gracias a la riqueza de sus colecciones. Tras pasar por las manos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y del Gobernador de las Islas Canarias, en el siglo XX el Jardín comenzó a ser gestionado por el Estado y desde 1983 lo es por la Comunidad Autónoma de Canarias, a la que fue transferido. Así, hoy figura como Sección adscrita al Centro de Investigación y Tecnología Agrarias de la Consejería de Agricultura y Alimentación.

Hay que añadir que cuenta con unas instalaciones adicionales, la Hijuela del Botánico, en La Orotava. Situada detrás del edificio del Ayuntamiento de La Orotava, con entrada por la calle Tomás Pérez, la Hijuela del Botánico es un romántico jardín de 4.000 metros cuadrados, creado en 1788 a iniciativa del VI Marqués de Villanueva del Prado, Alonso de Nava y Grimón, quien lo concibió como un centro complementario del Jardín de Aclimatación de La Orotava. Una serie de paseos permiten disfrutar del centenar de especies que reúne, entre las que destacan el castaño de la India, el árbol del fuego, el zapote, las coníferas de Australia y un bello ejemplar de drago.

Jardín Botánico Viera y Clavijo

Está situado en el Barranco de Guiniguada, a la altura del séptimo kilómetro de la carretera que lleva al centro de la isla de Gran Canaria. El botánico Eric Sventenius propuso, hacia 1950, recopilar en un mismo lugar toda la riqueza vegetal de Canarias, y para ello escogió el actual emplazamiento del Jardín.

Él mismo se encargó de seleccionar los ejemplares que iban a poblar el recinto de entre todas las especies que crecían en el Archipiélago de forma natural. Además, planificó la estructura del Jardín, con el fin de que los visitantes pudieran recorrerlo del modo más cómodo posible mientras contemplaban la variada flora presente. Finalmente, en 1959, el Jardín se abrió al público con el nombre del naturalista canario por excelencia, José de Viera y Clavijo.

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